miércoles, 29 de julio de 2009

Mientras dormías.(Cosas que nunca te dije...)

La ciudad dormía...era agradable despertarse en mitad de la madrugada y refugiarse en los ecos de la calle, en los pasos perdidos que conducían a algún portal cercano, en los neones incansables que teñían sucesivamente el paisaje que se adivinaba tras los gruesos cristales de la ventana.
Pero,ni así,embriagado en el silencio y en la luz, podía aislarse de la catarata de sensaciones que despertaba cada noche su inocente cuerpo desnudo a su lado, y en el torrente de palabras que siempre provocaban , y que por causas desconocidas e involuntarias se quedaban en el tintero de las cuerdas vocales, víctimas de una parálisis que tal vez la timidez provocaba.
Y su mente comenzó a decirle que ella se había convertido en principio y fin...en puerto y mar...en agua, en la expresión más absoluta de libertad que nunca había sentido con una mujer, en tantas cosas, sencillas y tiernas, que había instantes en los que sus sentidos no daban más de si para captar la grandeza de lo que ella le hacía sentir.
Pensó por un momento en la suavidad de sus gestos,en la dulzura de sus palabras y en su calidoscópica mirada, para seguir abrazándola en el silencio ,para que por el arte de su presencia todo cambiase de color y sabor, todo se convirtiese en un mundo distinto y más fácil.

Eso era ella, la llave que abría todas las puertas, la que le empujaba a que él volviese a ser él ....y para que cuando la nostalgia llenase sus bolsillos de fina arena y la marea bajase, y tal vez los llevase a otros puertos y a otros mares,recordaría tantas noches levantando las sábanas para contemplarla en la más absoluta ausencia de ecos.

viernes, 24 de julio de 2009

Andenes...


Quien era Lola?
Lola era una mujer tremendamente atractiva, que iluminaba con su mirada cualquier reducto de aquella Estación Central.Y aunque la memoria le fallaba todavía contaba su historia a cuantos la quisiesen escuchar.
Había nacido en una remota aldea, cuando la luz eléctrica y el agua corriente no eran más que una quimera, un lujo al alcance de ninguno.Pero la belleza de su piel, el suave tacto de su pelo y el ritmo de sus caderas no hacia más que hacerla deseable.
Un buen día , un hombre apareció en su vida.Ella tenía diecisiete años y aquel sombrero de Panamá, la suave cadencia de sus palabras y la perfecta construcción de su discurso, provocó tal efecto sobre ella, que ya no supo sobrevivir sin escucharlas.La envolvía,la arrastraba a viajar con él a un mundo perfecto, tal vez irreal, pero lleno de los sentimientos de los dos,construido a golpe de horas de conversación, de piedras como palabras, en el que se enamoraron como amantes perfectos.Pero la vida no era fácil, y él, como no, se embarcó a atender hacienda y medio de vida, al otro lado del Atlántico.
Lola corría todos los días a esperar al cartero, corría sin desmayo.Ilusionada,como poseída, con la esperanza de encontrar de nuevo aquello que tanto amaba.Y cuando su búsqueda tenía respuesta, un torrente desbocado de pasión inundaba su cuerpo,haciéndola perder todo atisbo de cordura y razonamiento, rehabilitando los escombros de aquel amor más virtual que real.
Las cartas dejaron de llegar con la fluidez del principio ;las noticias del otro lado del charco no dejaban de traer negros nubarrones al futuro de Lola:las malas lenguas decían que Él se había enamorado y casado.
Lola nunca se lo creyó, y siguió cosiendo su ajuar con hilvanes de tristeza, dobladillos de esperanza, sábanas de lujuria contenida y almohadones acuosos de desesperanza,...., hasta que un día llegó una misiva.
En ella le decía que regresaría tan pronto las dificultades de su vida laboral se lo permitiesen ,que siempre la había echado de menos....y que lo haría en un autobús.....
Lola se estableció en la Estación Central, y allí dejó pasar los mejores años de su vida, tal vez sin pensar que los autobuses son de ida y vuelta.

jueves, 16 de julio de 2009

Caramelos de canela....

El aire se deslizaba lentamente por la habitación, mezclando su sonido con el de la música,con aquel tema que hablaba de corazones y soles,o tan solo de un corazón y un sol...mientras que las sillas de la terraza,vacías, dormían plácidamente esperando nuevos inquilinos.
La cortina no dejaba de mecerse ,y el abrió los ojos;despertó ,no sin cierto sobresalto:aquel calor repentino, aquella decoración que no conocía, un cartel de cine,cuadros minúsculos,recuerdos de familia,y un cuerpo de mujer a su lado.
La miró,estaba tan bella durmiendo...
Su cuerpo abandonado entre las sábanas,inocente,sin saberse observado.Sus labios,perfectamente recortados en su cara, no hacían más que desearla más.Su pecho emergiendo entre las sábanas al que con delicadeza acercó sus dedos,acariciando su unión con el cuerpo.Después lo rodeó y comenzó a sentir una leve agitación,una dureza creciente, para a continuación seguir acariciando el otro pecho,oculto debajo de su cuerpo,provocando que ella se apretase contra el colchón,con firmeza pero con suavidad.

Seguía dormida,pero nada insensible, la siguió acariciando mientras su cuerpo despertaba.Pronto sus manos buscaron su espalda llena de lunares,morena,interminable,y allí,justamente donde terminaba apoyó sus yemas ,apre
tó levemente y continuó recorriéndola....

Ella ya no dormía...y sus miradas se cruzaron...detrás de ellas había complicidad,sus manos se entrelazaron y se dirigieron a aquellos puntos dónde los dos sabían que se encontrarían.Pronto sus sexos se juntaron,no sin antes acariciarlos,y ahora grandes,profundos,no hacían más que agitarse,buscarse,excitarse.No tardaron los gemidos sin control,los besos largos, interminables,las palabras entrecortadas,el calor,la luz....
Después la cortina siguió meciéndose lentamente mientras la tarde caía....