
Quien era Lola?
Lola era una mujer tremendamente atractiva, que iluminaba con su mirada cualquier reducto de aquella Estación Central.Y aunque la memoria le fallaba todavía contaba su historia a cuantos la quisiesen escuchar.
Había nacido en una remota aldea, cuando la luz eléctrica y el agua corriente no eran más que una quimera, un lujo al alcance de ninguno.Pero la belleza de su piel,
el suave tacto de su pelo y el ritmo de sus caderas no hacia más que hacerla deseable.
Un buen día , un hombre apareció en su vida.Ella tenía diecisiete años y aquel sombrero de Panamá, la suave cadencia de sus palabras y la perfecta construcción de su discurso, provocó tal efecto sobre ella, que ya no supo sobrevivir sin escucharlas.La envolvía,la arrastraba a viajar con él a un mundo perfecto, tal vez irreal, pero lleno de los sentimientos de los dos,construido a golpe de horas de conversación, de piedras como palabras, en el que se enamoraron como amantes perfectos.Pero la vida no era fácil, y él, como no, se embarcó a atender hacienda y medio de vida, al otro lado del Atlántico.
Lola corría todos los días a esperar al cartero, corría sin desmayo.Ilusionada,como poseída, con la esperanza de encontrar de nuevo aquello que tanto amaba.Y cuando su búsqueda tenía respuesta, un torrente desbocado de
pasión inundaba su cuerpo,haciéndola perder todo atisbo de cordura y razonamiento, rehabilitando los escombros de aquel amor más virtual que real.
Las cartas dejaron de llegar con la fluidez del principio ;las noticias del otro lado del charco no dejaban de traer negros nubarrones al futuro de Lola:las malas lenguas decían que Él se había enamorado y casado.
Lola nunca se lo creyó, y siguió cosiendo su ajuar con hilvanes de tristeza, dobladillos de esperanza, sábanas de lujuria contenida y almohadones acuosos de desesperanza,...., hasta que un día llegó una misiva.
En ella le decía que regresaría tan pronto las dificultades de su vida laboral se lo permitiesen ,que siempre la había echado de menos....y que lo haría en un autobús.....
Lola se estableció en la Estación Central, y allí dejó pasar los mejores años de su vida, tal vez sin pensar que los autobuses son de ida y vuelta.