Pero,ni así,embriagado en el silencio y en la luz, podía aislarse de la catarata de sensaciones que despertaba cada noche su inocente cuerpo desnudo a su lado, y en el torrente de palabras que siempre provocaban , y que por causas desconocidas e involuntarias se quedaban en el tintero de las cuerdas vocales, víctimas de una parálisis que tal vez la timidez provocaba.Y su mente comenzó a decirle que ella se había convertido en principio y fin...en puerto y mar...en agua, en la expresión más absoluta de libertad que nunca había sentido con una mujer,
en tantas cosas, sencillas y tiernas, que había instantes en los que sus sentidos no daban más de si para captar la grandeza de lo que ella le hacía sentir.Pensó por un momento en la suavidad de sus gestos,en la dulzura de sus palabras y en su calidoscópica mirada, para seguir abrazándola en el silencio ,para que por el arte de su presencia todo cambiase de color y sabor, todo se convirtiese en un mundo distinto y más fácil. 

Eso era ella, la llave que abría todas las puertas, la que le empujaba a que él volviese a ser él ....y para que cuando la nostalgia llenase sus bolsillos de fina arena y la marea bajase, y tal vez los llevase a otros puertos y a otros mares,recordaría tantas noches levantando las sábanas para contemplarla en la más absoluta ausencia de ecos.


1 comentario:
Magníficas palabras dedicadas a una mujer, la musa que ciertamente ha insipirado esta maravilla de texto; P
Por cierto, añadir también que las fotos son preciosas!!
Kisses marinerooo !
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